Desde la Confederación General del Trabajo (CGT) celebramos, con la rabia de quien sabe que nunca debieron pisar la cárcel, el indulto a nuestras compañeras y compañeros de “Las Seis de La Suiza”.

Hoy no le damos las gracias a ningún Gobierno; hoy saludamos la victoria de la acción directa y la solidaridad de clase. El indulto no es un regalo del Consejo de Ministros, es el resultado de la presión incansable en las calles, de cada pancarta y de cada grito que denunció una sentencia infame que pretendía criminalizar el sindicalismo a pie de calle.
Ni coacciones ni obstrucción: ¡Hacer sindicalismo no es delito!
Este caso ha sido un intento descarado de la patronal y la justicia burguesa por amedrentar a quienes no se arrodillan. Han pasado meses privados de libertad por defender los derechos de una trabajadora frente a los abusos de un empresario. Pero se han encontrado con un muro de dignidad:
- Frente a su represión, nuestra solidaridad.
- Frente a sus cárceles, nuestra resistencia.
- Frente a su miedo, nuestra organización.
Aunque celebramos que por fin vuelvan a casa con libertad plena, no olvidamos: la Ley Mordaza sigue vigente y el sistema sigue afinando sus garras contra la clase obrera organizada. Que lo tengan claro: no vamos a dar ni un paso atrás. Si tocan a una, nos tocan a todas.

¡Libertad sindical sin condiciones!
¡La lucha sigue, cueste lo que cueste!

