TRABAJOS AL AIRE LIBRE

El estrés por calor, que ocurre cuando el cuerpo tiene que esforzarse para mantenerse fresco o evitar sobre calentarse aumentando su temperatura corporal por encima de los 37 ⁰C, se deriva de la carga de calor que se recibe y se acumula en el cuerpo, por la interacción con las condiciones ambientales del lugar donde se trabaja, la actividad física que requiere el puesto de trabajo y la ropa que se lleva.

Con el aumento de la temperatura corporal, el cuerpo sufre una sobrecarga debido a la activación de los mecanismos fisiológicos para la pérdida de calor, fundamentalmente sudoración y vaso dilatación periférica.

Si la temperatura corporal no consigue mantenerse por debajo de los 38 ⁰C, se podrán producir distintos daños a la salud cuya gravedad estará en consonancia con la cantidad de calor acumulado en el organismo.

La exposición al calor leve o moderado puede provocar molestias, afectando negativamente al rendimiento y a la seguridad. En caso de temperaturas extremas, repercutirá directamente a la salud, al comprometer la capacidad del cuerpo para regular su temperatura interna.

Otro aspecto a valorar del estrés térmico es que puede empeorar las afectaciones crónicas como enfermedades cardiovasculares, respiratorias, cerebrovasculares y las relacionadas con la diabetes. Cabe destacar que diversos estudios relacionan la exposición a altas temperaturas con el agravamiento de la salud mental.

¿Cómo se intercambia el calor corporal?

A través de la radiación, la convección y la evaporación del sudor, el cuerpo intercambia calor con su entorno.

La radiación es el proceso por el que el cuerpo obtiene o pierde calor respecto a los objetos que lo rodean, de modo que perderá calor si estos se encuentran a una menor temperatura y, por el contrario, lo absorberá si se encuentra expuesto a objetos que tienen una mayor temperatura.

En los trabajos a la intemperie, el sol es la principal fuente de calor radiante, si bien también hay que estimar la radiación que emiten los elementos que se encuentran en el entorno de trabajo, por ejemplo, superficies y equipos que pueden alcanzar elevadas temperaturas al disponer de sistemas de combustión o por su exposición al sol.

El intercambio de calor por convección se produce entre el cuerpo y el aire circundante, que entra en contacto con la piel o al exhalar o inhalar. Este intercambio de calor se incrementa cuanto mayor diferencia de temperatura existe entre el aire y la piel, o la temperatura del aliento.

Por último, la evaporación del sudor contribuye al intercambio de calor, refrescando el cuerpo y disminuyendo su temperatura

A mayor velocidad del viento y menor humedad relativa se favorece una mayor evaporación del sudor y, por tanto, una mayor pérdida de temperatura. Por el contrario, el desarrollo de actividades en ambientes cálidos y húmedos limita la capacidad de enfriamiento del cuerpo por la menor evaporación del sudor.

A continuación, se describen diferentes daños que podrían ocasionarse como consecuencia del estrés por calor en trabajos a la intemperie, así como las pautas básicas a valorar en los procesos de emergencia para la prestación de los primeros auxilios:

Medidas de protección frente al

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